martes, 7 de diciembre de 2010

Pedro Nel Gómez, lecciones de urbanismo para la Medellín contemporánea

Medellín se planificó como Dios manda, alrededor de la parroquia, con el devocionario en la mano y con los ánimos reproductivos puestos en la tarea sagrada de extender eternamente la feligresía para enfrentar el pecado.

La ciudad creció desde el Parque de Berrío, que antes de que le robaran el nombre para ponerle el apellido de un tipo encorbatado, tenía el honor de llamarse Plaza Principal y de recibir a los parroquianos morbosos que veían las ejecuciones de los presos malditos frente a la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria.

La plaza principal, como ya no queda ninguna en este pueblo que se estiró sin medirse y con Síndrome de Down, era el paso obligado para los que atravesaban la Villa de oriente a occidente para treparse luego por los caminos hacia Santa Fe.

Con los poblados de Belén y La América, que fueron los primeros en establecerse en el Occidente, nacieron tiempo después nuevos proyectos de urbanización que buscaban el desarrollo de una ciudad que apenas comenzaba a cruzar el río hacia los terrenos pantanosos de Otra Banda.

Laureles se desarrolló a partir de un parque circular que rompió los esquemas de construcción reticular propios de la nostalgia por los modelos de la colonia. Con las circulares y trasversales también surgió una nueva forma de interpretar el espacio desde una concepción colectiva del hábitat que poco había sido tenida en cuenta en los procesos de urbanización previos.

Barrio Laureles vista 360º


El arquitecto Jorge Ramírez, es el presidente de la Asociación de Juntas de Acción Comunal de la comuna 11, Laureles Estadio, para él la identidad del urbanismo de Medellín se transformó con la obra de Pedro Nel Gómez: “las leyes de indias que eran como la matemática de las ciudades se transformaron porque otra persona 250 años después, impone otros cánones, hace ver que el genio de la arquitectura y el urbanismo es inmensamente creativo y que el crecimiento de las ciudades y el manejo del espacio público puede ser equilibrado.”

Como ocurrió con el trazado del barrio Laureles, los proyectos adelantados por Pedro Nel Gómez se transformaron en referencia obligada para las transformaciones arquitectónicas que viviría la ciudad en parte obligada por la expansión demográfica y la ocupación de nuevos espacios.

De esa manera surgió el proyecto del barrio San Javier que fue contratado, igual que el barrio Laureles, por la Cooperativa de Empleados con el objetivo de ofrecer nuevas posibilidades de habitación que se distanciaran de los modelos clásicos que no tenían en cuenta el espacio público como elemento esencial dentro de los esquemas residenciales.

Para Gilma Alzate, bibliotecaria de la Casa Museo Pedro Nel Gómez donde se reúne la mayor cantidad de documentación sobre los proyectos arquitectónicos y urbanísticos que fueron desarrollados en su mayoría entre las décadas de 1930 y 1950, la obra arquitectónica de Pedro Nel Gómez “marcó el desarrollo de la ciudad” sobre todo porque elaboró sus proyectos “a partir del hombre que iba a habitar los espacios”.

Para Diego León Arango, director del Museo Universitario de la Universidad de Antioquia, aunque Pedro Nel Gómez, no tuvo una influencia tan marcada en la arquitectura como en las artes plásticas, fue relevante en el contexto de una ciudad con una limitación de espacio que ha generado que el patrimonio se pierda por la necesidad de aprovechar los suelos para usos mas intensivos.

Esos nuevos escenarios tuvieron su origen en una visión que acoplaba las condiciones topográficas propias de la ciudad a las características de una arquitectura influenciada por los modelos de construcción que Pedro Nel Gómez conoció de cerca en Europa.

De esa forma se configuró la necesidad de una arquitectura marcada por un “matiz colombiano” que respondiera a las necesidades de habitación particulares, en oposición a lo que ocurría según el propio Pedro Nel Gómez quien aseguraba que “obras de verdadera importancia artística y de un costo en realidad nada frecuente, se llevaron a la ejecución rápidamente quedando muchos aspectos de ellas sin estudiar y sin ningún análisis.”

Proyectos como el del Cementerio Universal y los edificios de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, pensaron en la integración de espacios que respondían a destinaciones específicas con las dinámicas propias de la ciudad.

Por otra parte con Pedro Nel Gómez surgió el interés por relacionar la arquitectura con la pintura y la escultura para dar un sentido completo de intervención urbana de los proyectos, que mientras cumplían con funciones específicas, no descuidaban lo estético como principio básico en su ejecución.

Según la arquitecta Gloria Puerta de la Dirección de Planeación de la Universidad Nacional, la obra de Pedro Nel Gómez en la Facultad de Minas “hizo un sistema de ascenso hacia el espacio y una reflexión sobre el quehacer académico materializado en lo arquitectónico y lo urbano”.


De regreso a La Candelaria

Muy cerca de la Plaza Principal, en la iglesia de La Veracruz, se estableció el primer cementerio para los forasteros que llegaban a morirse de aburrimiento o de cualquier mal horroroso en las tierras inhóspitas del cacique Aburrá.

El edificio donde hoy funciona el Museo de Antioquia a metros de la iglesia, las putas y los vigilantes de las convivir, fue fundado como Palacio Municipal de Medellín en 1937. El proyecto se adelantó gracias a los buenos oficios del Concejo que abrió una convocatoria pública, para seleccionar por medio de un concurso, los diseños del edificio que pondría a la municipalidad, el resguardo ético y moral de la ciudad, a las puertas de la modernidad.

Poco después, como si se tratara de un culto solidario hacia la virgen y su eterna condición, los alrededores de la iglesia se poblaron de mujeres que llegaron para atender calenturas corporales con el ejercicio profesional de los artes amatorios.

Muy cerca nació El Espectador y en el lugar que hoy ocupa la Casa del Encuentro con un Prometeo de Arenas Betancur trepado en la pared, estuvo durante algún tiempo la Casa de la Moneda del Banco de la República. Mejor dicho, en La Veracruz de antes, donde no estaban las putas, los gamines ni los paracos, se hacía plata y trabajaba gente decente.

Dentro del jurado del concurso que finalmente eligió los diseños propuestos por Martín Rodríguez, se encontraba Pedro Nel Gómez, quien ya era reconocido en la ciudad por sus actividades como artista plástico, arquitecto y urbanista, él mismo fue el encargado de la decoración interior del edificio incluyendo el despacho del emisario de la Santísima Trinidad para determinar los destinos de los impíos.

A principios de la década de 1950 el nuevo inquilino del Palacio Municipal, el alcalde José María Bernal, ordenó cubrir los frescos de Pedro Nel Gómez para garantizar la comodidad moral de las visitas a su despacho.

El corresponsal en Medellín del periódico Vanguardia Liberal de Bucaramanga en su edición del dos de septiembre de 1950, registró así la noticia:

“El alcalde manifestó a este corresponsal que aducía para ello tres razones: que el detonante colorido de los cuadros perturbaba constantemente el trabajo en su oficina, distrayendo la atención de sus subalternos y por lo tanto quitando rendimiento; que el tipo de desnudo que ofrecen los frescos no agrada a todo el mundo y por último que son desnudos demasiado bruscos. Además, dijo, a la alcaldía va toda clase de personas: señoras, señoritas, niños y sacerdotes, quienes se sienten heridos ante tales pinturas. Agregó el burgomaestre: ‘hasta para la conveniencia de los murales es oportuno taparlos’.”

El alcalde Bernal, por supuesto, jamás viviría en Laureles no solo por su falta de afinidad con la obra de Pedro Nel Gómez, sino porque no fue fácil comprender para la población medellinense, que apareciera algo diferente a las calles y las carreras.

Vista aérea Segundo Parque de Laureles


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Pedro Nel Gómez regresó de Europa en los años 20 cuando apenas comenzaba el proyecto de modernización de la ciudad, por esa razón fue testigo de sus transformaciones y sus necesidades que quedaron expuestas en sus trabajos de urbanismo.

En efecto, su obra, 20 años después no fue de fácil entendimiento, así lo registró El Colombiano: “En los primeros momentos de su llegada de Italia, sus teorías asombraron a la masa bovina, limitada dentro de sus modestas posibilidades mentales y satisfecha de tal condición.”

viernes, 12 de noviembre de 2010

24 años de la muerte del periodista Guillermo Cano

El próximo 17 de diciembre se cumplen 24 años del asesinato, a manos del narcotráfico, del periodista colombiano Guillermo Cano Isaza quien se desempeñaba desde 1952 como director del Periódico El Espectador.

El crimen se produjo en 1986 frente de la sede de la casa editorial en la ciudad de Bogotá hasta donde llegaron dos sicarios que luego de dispararle al periodista de 61 años, escaparon en una motocicleta que más tarde sería una prueba esencial para determinar las responsabilidades en el homicidio.

La justicia colombiana condenó como responsable intelectual del hecho al narcotraficante Pablo Escobar Gaviria y al Cartel de Medellín, organización delincuencial que fue objeto de fuertes críticas en las páginas editoriales de El Espectador.

Según la Sociedad Interamericana de Prensa, Cano Isaza, “fue un referente obligatorio del periodismo colombiano y un acérrimo crítico de los principales problemas del país, como la corrupción, el narcotráfico y la violación de los derechos humanos. En concordancia con esta actitud, fue un asiduo defensor de la libertad de prensa.”

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Las organizaciones sociales de la Comuna 13 bajo el fuego cruzado


Una buseta verde con un letrero que dice La Caseta sale cada 20 minutos desde la estación de metro de San Javier hacia la cancha sintética del sector de Terrígeno en el barrio El Salado de la Comuna 13 de Medellín.

El recorrido no se demora más de diez minutos y termina a pocas cuadras de la casa que sirve como sede de la Junta de Acción Comunal (J.A.C.).

Al otro lado del barrio, los carros llegan solo hasta la parte baja en el límite entre El Salado y el 20 de Julio, en ese punto termina la carretera y comienzan las escaleras y los caminos que conducen hacia la escuela y terminan, luego de casi una hora de recorrido, en la misma cancha a donde llega la buseta.

Si se toma ese camino, en los primeros cinco minutos comienzan las dudas sobre la razón por la cual no se preguntó antes si esa era la mejor forma de llegar al barrio. Después de cuarenta minutos de escalas y de conocer la existencia de la buseta verde, la respuesta a esa pregunta resulta obvia.

Un niño sin camisa y dos niñas un poco mayores con trenzas en el pelo, suben corriendo y se esconden en las columnas de una de las casas de puertas abiertas desde donde se escucha salsa y vallenato romántico para toda la cuadra.

En la calle, la música se mezcla pero la gente no, varios murales hablan de un barrio sin fronteras y de los pactos de convivencia, que ahora únicamente son pintura en las paredes.

El Salado es uno de los barrios con más población negra en esa zona de la ciudad,la gran mayoría de ellos han sido víctimas de desplazamiento. No poseen una inserción real en la dinámica de la Comuna y sus organizaciones requieren ser fortalecidas”, según señala el Plan de Desarrollo de la Comuna 13.

La falta de participación de algunas comunidades es otra forma de aislamiento, las fronteras se crean aunque en este caso no son impuestas de forma directa por el conflicto armado de la zona.

Para Wilson Velásquez, Coordinador de Juventudes y Cultura de la J.A.C. de El Salado, los altos índices de desplazamiento obligan a las organizaciones sociales del sector a enfocar la mayoría de sus esfuerzos en la atención alimentaria y en programas de escolarización para la población más vulnerable.

Ese trabajo que desarrollan las organizaciones comunitarias de los 19 barrios de la Comuna, se ha visto afectado por las condiciones que impone la guerra debido a la escalada violenta de los últimos meses en esa zona de la ciudad.

Jairo Herrán Vargas, Personero de Medellín asegura que muchos de los líderes de la Comuna se han acercado a la entidad para denunciar amenazas e intimidaciones en su contra.

Debido a la presión de los grupos armados, las organizaciones comunitarias han tenido que acudir a estrategias que les permitan desarrollar su trabajo en medio de la guerra: “tienen que navegar de una manera muy fina, con mucho cuidado porque definitivamente lo que defienden los líderes comunitarios que es la integración de las comunidades, las actividades sociales, la superación, eso va en contravía de los intereses de las agrupaciones ilegales que necesitan que la situación sea caótica”

Durante los últimos meses 12 líderes de la Comuna 13 tuvieron que desplazarse del sector e incluso de la ciudad debido a las amenazas que recibieron como consecuencia directa del trabajo que desempeñaban en sus comunidades.

A esto se suma el homicidio durante los últimos meses de tres miembros de las organizaciones artísticas del sector que han insistido en la necesidad de transformar el arte en un instrumento para “quitarle jóvenes a la guerra”.

En agosto de 2009 fue asesinado Hector Pacheco, líder cultural del barrio Eduardo Santos, más adelante en julio de 2010 el asesinato de Andrés Felipe Medina, miembro de la corporación Son Batá, encendió las alarmas frente a una posible persecución de las estructuras criminales hacia la corriente artística de la Comuna.

En esa ocasión la Personería llamó la atención sobre el tema y expuso la problemática de derechos humanos que afrontan las organizaciones sociales mediante un boletín de prensa publicado el 13 de julio.

La lista la cerró Marcelo Pimienta, miembro de la red de hip hop La Élite y quien fue asesinado el 5 de agostó en el barrio La Floresta

Giovanni Tabares de la J.A.C. del barrio Metropolitano asegura que a pesar de la relativa calma que se ha vivido durante los últimos días, en muchas ocasiones deben adelantar sus reuniones por fuera de la Comuna debido a la presión de los grupos delincuenciales.

“El trabajo de nuestros líderes está siendo diezmado por las amenazas, por la toma de algunos puntos de encuentro de nuestra ciudadanía a donde nos reuníamos constantemente a mirar de qué forma contribuíamos con el avance de la no violencia” asegura Tabares quien además es el delegado de su barrio ante Asocomuna 13, organización que agrupa a las Juntas de Acción Comunal de la zona.

Las garantías que ofrece el gobierno local para que las organizaciones adelanten sus actividades en el sector, se reducen según Tabares al acompañamiento policial, medida que no considera una solución viable para la problemática que afrontan.

Pablo Emilio Angarita, es investigador del Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia y coautor del libro Dinámicas de guerra y construcción de paz, donde se aborda la problemática de conflicto en la Comuna 13 incluyendo la situación de las organizaciones sociales.

Desde su punto de vista, los líderes comunitarios se han visto en la obligación de someterse a los poderes hegemónicos que imponen el orden dentro de las comunidades debido a que se ha creado una “sociedad de la sospecha” donde en cualquier momento alguien puede ser acusado de pertenecer a uno de los bandos en disputa.

Esas condiciones han llevado a los líderes comunitarios a adquirir “cierta destreza de sobrevivencia”, de esa forma su único recurso consiste en aparentar que se encuentran del lado de quienes controlan sus sectores.

Esa misma lógica, según el profesor Angarita, arroja como consecuencia la formación en las comunidades de discursos muy similares a los que se originan en los gobiernos locales, y que actúan como medida de protección frente a la amenaza que constituye situarse en contra de los grupos armados y a la vez de la oficialidad.

***

La Magia del Saber es un grupo de la tercera edad de la Comuna, les pidieron que fueran a la iglesia de San Javier para una reunión con el Alcalde Alonso Salazar y se encontraron con una marcha para rechazar la violencia.

En el atrio se formó una fila para reclamar una de las camisetas con el lema “Sin armas la vida es otro cuento” que entregaba un funcionario de la Alcaldía de Medellín.

-¿Pero si van para la marcha?

- Claro, pues como, yo no meto mentiras

Muy cerca el Secretario de Gobierno Juan Felipe Palau, decía que la Alcaldía estaba “acompañando a la sociedad civil que por iniciativa propia está haciendo una movilización rechazando la violencia y la delincuencia”.

Antes de comenzar la marcha, que insisten, fue convocada por la sociedad civil, se hizo necesario esperar la presencia del Alcalde quien la encabezó de principió a fin.

La marcha terminó y nunca se hizo una reunión con los grupos de la tercera edad pero como dijo una señora canosa, con sudadera y con víscera blanca, por lo menos les tocó camiseta.




Giovanni Tabares
Líder comunitario barrio Metropolitano






Jairo Herrán Vargas
Personero de Medellín





viernes, 3 de septiembre de 2010

Avanza intervención en vías del nordeste antioqueño

El corredor vial de los municipios de Yolombó y Vegachí, en el nordeste del departamento de Antioquia, será intervenido con el objetivo de recuperar los 71 kilómetros de carreteras que se encuentran en mal estado.

El principal proyecto que cuenta con una inversión de 10.000 millones de pesos por parte del Invías, es la pavimentación de la carretera de 32 kilómetros que comunica la cabecera urbana del municipio de Vegachí con el corregimiento de El tigre.

De forma alterna se adelantan los trabajos de recuperación de la banca en un tramo de la carretera que comunica a los municipios de Yalí y Vegachí, proyecto para el cual la inversión inicial será de 65 millones de pesos.

Además, la Secretaría de Infraestructura de Antioquia, buscará un acuerdo con el municipio de Yolombó que permita obtener 130 millones de pesos que son considerados prioritarios para la remoción de 7.500 metros cúbicos de tierra que mantienen el transito restringido.

Según Edir Graciano, funcionario de la Secretaría, los recursos se encuentran limitados porque el objetivo es atender inicialmente las carreteras que se encuentran cerradas totalmente y que comprometen cabeceras municipales.